viernes, 2 de mayo de 2014

Errores semánticos

bibliotecadonálvaro
En muchas ocasiones, utilizamos un término que estamos convencidos de que posee un determinado significado y cuando consultamos el diccionario nos llevamos una sorpresa. El fenómeno es bastante habitual. El equívoco se va extendiendo a través de los medios de comunicación y a veces acaba convirtiéndose en norma. Veamos algunos ejemplos:
-Lívido. Su primera acepción es ´amoratado`. Fueron tantos y tan eminentes los escritores que utilizaron este adjetivo con el significado de ´extremadamente pálido` que el DRAE lo admitió como segunda acepción. El problema es que en algunos contextos no podremos determinar si la persona estaba amoratada o pálida.
-Adolecer. Sus tres primeras acepciones son según el DRAE: 
1. tr. ant. Causar dolencia o enfermedad.
2. intr. Caer enfermo o padecer alguna enfermedad habitual.
3. intr. Tener o padecer algún defecto. Adolecer de claustrofobia. 
No significa ´carecer`, que es el significado que a menudo le dan los medios de comunicación.
-Marasmo. El DRAE da esta definición: ´Suspensión, paralización, inmovilidad, en lo moral o en lo físico`. En ningún momento se dice que un marasmo sea ´lío, desorden o confusión`, que es el significado que para muchos hablantes tiene "marasmo". Quizá querían decir "maremágnum", como sugiere la Fundéu.

Y así podríamos seguir con muchas otras voces. Por tanto, si tenemos intención de hablar correctamente, el diccionario debe convertirse en un instrumento imprescindible.

No hay comentarios: