sábado, 15 de marzo de 2014

Orson Scott Card, El juego de Ender

El juego de Ender es un clásico muy interesante porque plantea cuestiones que van más allá de la ciencia-ficción. Es un libro muy recomendable a cualquier edad. 
Ender tiene seis años. Es un Tercero, un marginado porque hay en la Tierra una limitación impuesta al desarrollo poblacional y solo se permite que nazca para convertirlo en genio militar. Su hermano Peter es rechazado por su excesiva crueldad; su hermana Valentine por su ternura. Él comienza mostrándose "demasiado maleable, demasiado dispuesto a sumergirse en la voluntad de otro". Ese defecto, a la larga, le dará la victoria. 
Algunos de los temas que se plantean en la novela:
1. La discriminación femenina. Hay pocas chicas en la Escuela de Batalla porque  "no suelen pasar la prueba de admisión. Hay demasiados siglos de evolución en su contra". ¿Podría haber salvado el mundo una mujer?
2. El libre albedrío. Ender comienza tomando la decisión de aceptar el reclutamiento llevado por la responsabilidad ("Es para lo que he nacido ¿no? Si no voy, ¿por qué existo?"(...) No quiero ir, pero iré"). También, en el fondo, le impulsa a irse el miedo a Peter, su hermano.
Mientras dura su adiestramiento, pierde su libertad. Sus mandos deciden aislarlo, que no tenga afectos, para endurecerlo.
Cuando vence en la Tercera Invasión, es consciente de que no ha tomado ninguna decisión por sí mismo ("No quería matar a nadie. Nadie me preguntó si quería matar a alguien"). Va a la guerra engañado, creyendo que es un simulacro.
Finalmente, no pueden permitir que Ender vuelva a la Tierra porque lo podrían manipular en su provecho un bando u otro, especialmente Peter. Valentine, temiendo que Peter lo utilice, decide llevarse a Ender al Planeta de los Insectores para colonizarlo: "Nadie controla su propia vida, Ender. Lo más que puedes hacer es elegir ser controlado por personas buenas, por personas que te quieran". Al final, Ender acepta la propuesta de Valentine para investigar el pasado de sus víctimas, los insectores, ya que les ha robado su futuro.
3. La manipulación de la voluntad. La Tercera Invasión en realidad no parece tal porque los invasores esta vez no habían atacado. Los mandos provocan la invasión y engañan a Ender: "Tenía que ser un engaño o no lo habría hecho (...) Teníamos que tener un comandante con tanta empatía que pensara como los insectores, los entendiera y se anticipara a ellos. Tanta compasión que ganara el amor de sus subordinados y trabajara con ellos como una máquina perfecta (...) Pero alguien con tanta compasión nunca habría sido el asesino que necesitábamos".
4. La salvación del mundo. "La naturaleza no puede hacer evolucionar a las especies  que no tienen un deseo de supervivencia (...) La raza en su conjunto no puede decidir cesar de existir". La guerra lo justifica todo: el sacrificio, la muerte de seres inocentes, la pérdida de la infancia... porque se hace en nombre de la salvación de la especie, que, en realidad  ¿estaba en peligro?
5. El acoso. Ender sufre acoso de sus compañeros: "Dar una patada a su cama cada vez que entraba y salía por la puerta. Darle empujones con la bandeja de comida. Ponerle la zancadilla en las escalerillas..." Él responde con una estrategia incruenta: humillar a su maltratador con un mensaje en el ordenador. 
6. El poder de la palabra. Peter, que es tan inteligente como Ender, cobra conciencia de la importancia que tiene manipular a la opinión pública. Para ello convence a Valentine para escribir en los medios de comunicación como Demóstenes y Locke. Las palabras precisas en el momento preciso pueden cambiar el mundo. Como dice Peter: "Puedo ver dónde están los puntos débiles de los demás, puedo ver cómo llegar a ellos y utilizarlos".
7. El entrenamiento de la voluntad. ¿Qué aprende Ender? 
-Dejar una pequeña reserva hasta el final del juego puede ser decisivo.
-"Fuera lo que fuese lo que tuviese enfrente, ahora y siempre, nadie le salvaría (...) El poder de causar dolor es el único poder que importa, el poder de matar y destrozar; porque, si no eres capaz de matar, entonces siempre estás sometido a los que sí son capaces y nada ni nadie te salvará".
-Se odia a sí mismo porque aprende que "en el momento en que entiendo verdaderamente a mi enemigo, en el momento en que le entiendo lo suficientemente bien como para derrotarle, entonces, en ese preciso instante, también le quiero". Y es cuando lo destruye. 
-Los humanos pueden improvisar, solventar problemas sobre la marcha; la mente insectora solo se puede concentrar en unas pocas cosas a la vez. 
8. La soledad de los fuertes. Ender solo encuentra amistad cuando lo ven vulnerable. Cuando se convierte en soldado principal se queda completamente solo.
9. Los insectores. Recuerdan a unas hormigas enormes que se comunicaban mentalmente, no hablan ninguna lengua. La reina organiza y dirige las operaciones insectoras. Todos actúan a la vez y de un modo inmediato, como las partes del cuerpo obedecen al cerebro. Los insectores son el peligro exterior que une al mundo. Cuando se acaba con ellos, llega la guerra. 
El capullo que encuentra Ender le dicta su pensamiento: los insectores no pretendían atacar, querían vivir en paz. 

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