viernes, 5 de agosto de 2011

Quim Monzó, El porqué de las cosas

En estos cuentos breves no sé si Monzó llega a explicar el porqué de las cosas, pero sí presenta situaciones cotidianas de la sociedad actual, especialmente de las relaciones en pareja, con un lenguaje coloquial muy real y cercano, a veces descarnado y esa exhibición nos aporta otra forma de ver las cosas. Esas situaciones tomadas de la realidad a veces se vuelven excéntricas, extravagantes, inverosímiles, para mostrar que son poliédricas. En este sentido, destacan las narraciones que parten de cuentos clásicos, como Blancanieves o  Cenicienta, para darles otra vuelta de tuerca, una solución inesperada, más acorde con los tiempos que corren.
La visión de Monzó es desencantada en ocasiones y siempre irónica. El amor, si existe, es destruido por la rutina y la incomunicación; las relaciones siempre son falsas y están asentadas sobre la infidelidad; tenemos miedo al amor porque hace sufrir; las ilusiones humanas acaban por frustrarse cuando las tenemos a nuestro alcance.
Destacaría "El sapo", "La fisonomía", "El juramento hipocrático" y, sobre todo, "La admiración", aunque todos tienen en común que nos hacen reflexionar sobre nuestra forma de vida. Algunos, como "La micología", tienen un toque mítico. 
Puede ser una buena manera de acercarse a un género lleno de posibilidades de la mano de un buen cuentista.

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