martes, 3 de mayo de 2011

Irène Némirovsky, Nieve en otoño

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Después de David Golder y El baile, Irène Némirovsky publica Nieve en otoño. Son tres novelas breves, pero intensas donde la autora va ensayando esa perfecta indagación en la psicología de los personajes que culminará en Suite francesa. Las tramas son pequeñas en las tres, poco puede decirse del argumento, sin embargo los personajes son inolvidables: la jovencita Antoinette de El baile, que entra en la vida adulta oponiéndose a su rival, su madre, nueva rica presumida y ridícula; el banquero David Golder, que ha dedicado toda su vida a la usura, incapaz de generar afectos, pero deseoso de ser amado, y la anciana Tatiana Ivanovna de Nieve en otoño, fiel criada de los Karin a lo largo de varias generaciones.
En Nieve en otoño presenciamos la Revolución Rusa a través de los acontecimientos que vive una familia de terratenientes que ha de exiliarse, pero especialmente a través del sufrimiento que padece su sirvienta, pues mientras los Karin intentan empezar una nueva vida, su "niánechka" se ve invadida por una creciente nostalgia de su tierra, donde nieva en otoño, a diferencia de París, que no ve caer la nieve.
Es una novela muy pequeña, casi un cuento, pero caben en ella guerras, miedos, ternura, poesía, egoísmos, la vida entera en una gota microscópica de agua. Su autora, como siempre, genial.

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