sábado, 21 de abril de 2012

Orhan Pamuk, La casa del silencio

La casa del silencio me ha parecido una gran novela. En primer lugar, por la originalidad de su estructura: cinco personajes se alternan en el relato de los hechos: Recep, el más tierno, sufriente y entregado al cuidado de un ser que nunca le ha querido; Fatma, la anciana, víctima también, y verdugo, atormentada por los recuerdos y por la ausencia de su esposo, Selâhattin, y de su hijo; Hassam, otro ser maltratado, y maltratador, ¿digno de compasión?; Faruk, solitario, abandonado, obsesionado por la Historia, y Metin, desarraigado, ambicioso y egoísta. Son cinco voces muy diferentes, cinco puntos de vista complementarios. Hay más personajes en la novela y alguno de ellos muy importante, como Nilgün, la joven concienciada cuyo silencio es muy significativo. Otros hablan a través del recuerdo que han dejado, como Selâhattin, trascendental en el relato. Selâhattin no es un personaje tan reductible a un concepto como los anteriores.  Por un lado, es un idealista obsesionado por educar al pueblo, por erradicar las supersticiones; por otro, es un ser egoísta, capaz de sacrificar a sus hijos ilegítimos y a su mujer por perseguir su sueño. Todos ellos permiten trazar un cuadro realista de Turquía, un país convulso, oscilante entre Oriente y Occidente, muy distinto al nuestro aparentemente, pero con grandes concomitancias, sobre todo si comparamos con la España de los años 70.

Hay que destacar también que la tercera persona se alterna con la segunda, cuando habla Fatma, lo que aporta variedad al relato, un relato lleno de matices. No esperaba menos de un Premio Nobel. Os lo recomiendo.

No hay comentarios: