Ir al contenido principal

Entradas

Confesiones desde el insomnio

Un dios trastornado, un dios loco, un demiurgo ciego que dispara a todos lados. Tiene todo el poder, pero lo utiliza mal, como un lanzador de saetas que no tuviera en cuenta la acción del viento antes de disparar. Así soy yo. Aunque no nací así.  ¿O sí?  Hace unos meses empecé a descubrirlo. Si lo hubiera contado a los amigos,  me habrían felicitado entre risas. ¡Menuda suerte! Ya me gustaría a mí fastidiar a los que no me gustan, a tanto gilipollas, enviar la desgracia a mis enemigos.  Seguramente,  todos lo hemos deseado alguna vez, desde niños: la venganza.  Yo no creo haber odiado a nadie. Es verdad que hay gente que me desagrada, que me cae mal, a quien no soporto. Siempre la hubo.   Hace un año, empecé  a analizar con la precisión de un relojero la relación con un compañero de trabajo  que me estaba afectando  de tal manera que no tenía ninguna gana de asistir a la oficina.  Sus  comentarios,  siempre desag...
Los seres humanos necesitaríamos dos vidas: una para aprender a vivir y otra para poner en práctica nuestro aprendizaje.  Esa es nuestra gran tragedia. 
Considerando en frío, imparcialmente… Considerando en frío, imparcialmente, que el hombre es triste, tose y, sin embargo, se complace en su pecho colorado; que lo único que hace es componerse de días; que es lóbrego mamífero y se peina… Considerando que el hombre procede suavemente del trabajo y repercute jefe, suena subordinado; que el diagrama del tiempo es constante diorama en sus medallas y, a medio abrir, sus ojos estudiaron, desde lejanos tiempos, su fórmula famélica de masa… Comprendiendo sin esfuerzo que el hombre se queda, a veces, pensando, como queriendo llorar, y, sujeto a tenderse como objeto, se hace buen carpintero, suda, mata y luego canta, almuerza, se abotona… Considerando también que el hombre es en verdad un animal y, no obstante, al voltear, me da con su tristeza en la cabeza… Examinando, en fin, sus encontradas piezas, su retrete, su desesperación, al terminar su día atroz, borrándolo… Comprendiendo que él sabe que le quiero, qu...

El debate sobre la casa de Aleixandre

Noticia de El País El Mundo La Asociación de Amigos de Vicente Aleixandre no está de acuerdo con la intención del Ayuntamiento de Madrid.
Hermano... tuya es      la hacienda... la casa, el caballo y la pistola... Mía es la voz antigua de la tierra. Tú te quedas con todo y me dejas desnudo y errante por el mundo... mas yo te dejo mudo... ¡mudo!... Y cómo vas a recoger el trigo y a alimentar el fuego si yo me llevo la canción? (León Felipe)

No los olvidemos

Los nombres de todas las víctimas de ETA Faltan los nombres de sus hijos, de sus parejas, de sus padres, de sus hermanos... que también fueron víctimas de unos asesinos sin sentimientos. Nunca os olvidarán.

Juan Mayorga hereda la silla M de Carlos Bousoño

El mundo.es El País

"Lázaro", de Mario Benedetti

  Un tal Lázaro Vélez se incorporó en su tumba, se despojó lentamente de su sudario, abandonó el camposanto y empezó a caminar en dirección a su casa. A medida que iba siendo reconocido, los vecinos se acercaban a abrazarlo, le daban ropas para que cubriera su desnudez, lo felicitaban, le palmeaban la espalda huesuda.            Sin embargo, a medida que la voz se fue corriendo, la bienvenida ya no fue tan cálida. Un hombre que había ocupado su vacante en la sucursal de Correos, le increpó duramente: «Tu regreso no me alegra. Vas a reclamar tu puesto y quizá te lo den. O sea que yo me quedaré en la calle. Recuerda que en mi casa tengo cinco bocas para alimentar. Prefiero que te vayas. »            La viuda de Lázaro Vélez, que, pasado un tiempo prudencial, se había vuelto a casar, le incriminó: «¿Y ahora qué? ¿Acaso pretendes que me condenen por bígama? Si quieres que sea feliz...

Feliz año 2018

(...) Día del año nuevo, día eléctrico, fresco, todas las hojas salen verdes del tronco de tu tiempo. Corónanos con agua, con jazmines abiertos, con todos los aromas desplegados, sí, aunque sólo seas un día, un pobre día humano, tu aureola palpita sobre tantos cansados corazones, y eres, oh día nuevo, oh nube venidera, pan nunca visto, torre permanente. (Pablo Neruda, "Oda al primer día del año")
Sgeun un etsduio de una uivenrsdiad ignlsea, no ipmotra el odren en el que las ltears etsan ersciats, la uicna csoa ipormtnate es que la pmrirea y la utlima ltera esetn ecsritas en la psiocion cocrrtea.  El rsteo peuden etsar ttaolmntee mal y aun pordas lerelo sin pobrleams.  Etso es pquore no lemeos cada ltera por si msima, snio la paalbra en un tdoo.

Concisión

El pescadero rotuló sobre la entrada de su tienda: "AQUÍ SE VENDE PESCADO FRESCO". Pasó un vecino y le dijo: "Es obvio que es 'aquí', no hace falta escribirlo". Y borró el AQUÍ. Pasó otro vecino y le dijo: "Es innecesario escribir 'se vende', ¿o acaso regala usted el pescado?". Y borró el SE VENDE. Y sólo quedó PESCADO FRESCO. Sí. Y pasó otro vecino y dijo: "¿Acaso cree que alguien piensa que vende pescado podrido, que escribe 'fresco'...?". Y borró FRESCO. Ya sólo figuraba PESCADO. Así fue... hasta que otro vecino pasó y le dijo al pescadero: "¿Por qué escribe 'pescado'? ¿Acaso alguien dudaría de que se vende otra cosa que pescado, con el olor que sale de aquí?". Así que el pescadero quitó las palabras que escribió sobre la entrada de su tienda... (Eduardo Galeano).

Hipocorísticos

Se denominan así los apodos cariñosos, habitualmente de origen familiar, formados mediante alteraciones de los nombres originales, tales como Paco, Charo o Lola, incluso a partir de la pronunciación errónea de los niños que están aprendiendo a hablar. La palabra llegó al español por vía culta, procedente del griego hypokoristikós 'acariciante', derivada de hypokorizomai 'hablar como los niños pequeños'. En la composición de este último término está contenida la palabra griega koré 'niña'. Esta voz está registrada en castellano por lo menos desde 1867, pero apareció por primera vez en el Diccionario de la Academia en la edición de 1927. (La página del idioma español).

¿Imprimido o impreso?

Imprimir. ‘Marcar sobre papel u otra materia [un texto, un dibujo, etc.] por medios mecánicos o electrónicos’ y ‘dar a alguien o algo [un determinado carácter, estilo, etc.]’. Tiene dos participios: el regular imprimido y el irregular impreso. Aunque existe hoy una clara tendencia, más acusada en América que en España, a preferir el uso de la forma irregular impreso, ambos participios pueden utilizarse indistintamente en la formación de los tiempos compuestos y de la pasiva perifrástica: «Habían impreso en su lugar billetes de a cien» (GaMárquez Amor [Col. 1985]); «La obra [...] circulaba dos años después de haber sido impresa en una ciudad protestante» (Trabulse Orígenes [Méx. 1994]); «En total se han imprimido 35 000 carteles» (Mundo [Esp.] 11.11.96); «Esta obra ha sido imprimida por La Torre de Papel» (Prensa [Nic.] 21.10.97). En función adjetiva se prefiere en todo el ámbito hispánico la forma irregular impreso: «Contempló una vez más la imagen impresa en la tarjeta postal» (Mart...