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Mostrando las entradas etiquetadas como Vicente Aleixandre

El debate sobre la casa de Aleixandre

Noticia de El País El Mundo La Asociación de Amigos de Vicente Aleixandre no está de acuerdo con la intención del Ayuntamiento de Madrid.
La palabra responde por el mundo. Hay mañanas en que oímos el mar, la tierra en ella. Es una cueva oscura, o un relámpago fijo. Noches que se iluminan con la palabra humana. ¡Un firmamento o voz! Pero a veces, muchas más veces, la palabra limita con el hombre, es el hombre. La palabra gimiendo, la palabra escuchando. (“Dime amor”). La palabra escupiendo, apostrofando, reuniendo. Clamando como solo una ardiente campana fundida y aún colgante, vibrando, reclamando, mientras todos los hombres a su voz se concentran, y hay un coro de brazos, de puños proferidos, una voz, y son todos.  La palabra es un hilo de voz, y es una madre.  Y es un niño esperando. Y es un padre en su fragua. Y es un carbón brillando. Y es un hogar que ardiendo quema las voluntades, y nace el hombre nuevo (...) (Vicente Aleixandre)

"Los besos"

No te olvides, temprana, de los besos un día. De los besos alados que a tu boca llegaron. Un instante pusieron su plumaje encendido sobre el puro dibujo que se rinde entreabierto. Te rozaron los dientes. Tú sentiste su bulto, En tu boca latiendo su celeste plumaje. Ah, redondo tu labio palpitaba de dicha. ¿Quién no besa esos pájaros cuando llegan, escapan? Entreabierta tu boca vi tus dientes blanquísimos. Ah, los picos delgados entre labios se hunden. Ah, picaron celestes, mientras dulce sentiste que tu cuerpo ligero, muy ligero, se erguía. ¡Cuán graciosa, cuán fina, cuán esbelta reinabas! Luz o pájaros llegan, besos puros, plumajes. Y oscurecen tu rostro con sus alas calientes, que te rozan. revuelan, mientras ciega tú brillas. No lo olvides. Felices, mira, van, ahora escapan. Mira: vuelan, ascienden, el azul los adopta. Suben altos, dorados. Van calientes, ardiendo. Gimen, cantan, esplenden. En el cielo deliran. (Vicente Aleixandre)