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Maggie O´Farrell, El retrato de casada

  Maggie O´Farrell, El retrato de casada. Tr. Concha Cardeñoso. 2023. Libros del Asteroide             En la “referencia histórica”, se dice que en 1560, a los 15 años de edad, Lucrezia di Cosimo de Medici, florentina, se casó con el duque de Ferrara, Alfonso II d´Este. Murió antes de cumplirse un año a causa de unas “fiebres pútridas”, según se dijo oficialmente, pero existió el rumor de que su marido la había asesinado. Maggie O´Farrell conoció a Lucrezia gracias al poema de Robert Browning “Mi última duquesa”, que presenta al duque de Ferrara jactándose de “haber dado instrucciones precisas” para que “se apagaran de golpe las sonrisas” (que ella prodigaba). El poema la impactó tanto que buscó el cuadro de Agnolo Bronzino de la duquesa: “En la mayor parte de retratos de esta época siempre aparecen con expresiones un poco neutras, pero a mí me dio la sensación de que ella ya parecía preocupada. (Su visión) fue como un rel...

Tiempo de cerezas, de Montserrat Roig

  Montserrat Roig, Tiempo de cerezas . Trad. del catalán de Gemma Deza Guil. Prólogo de Lara Moreno. Ed. consonni, 2024   Segunda parte de la Trilogía de Eixample o Trilogía de Barcelona. Fue premio Sant Jordi en 1976. El título está tomado de una canción del poeta J.B. Clément, el poeta de la Comuna de París, que fue musicada por Antoine Renard. La silba Emilio cuando está hablando con Natàlia de las consecuencias de la Guerra Civil, de cuándo terminará la dictadura: “Quand vous en serez au temps des cerises Si vous n´aimez pas les chagrins d´amour, Évitez les belles. Moi qui ne crains pas les peines cruelles, Je ne viurai point sans souffrir un jour. Quand vous en serez au temps des cerises” (Cuando estás en la época de las cerezas/ si no te gustan las penas de amor/ evita lo hermoso/yo, que no temo castigos crueles/ no viviré sin sufrir un día/ cuando llegue el tiempo de las cerezas). El tiempo de las cerezas (cuando se recogen las cerezas, en un b...

Poema "El deseo"

  “El deseo”   Sueña la arena blanca con las nubes como ella blancas y tan altas… Las nubes quieren ser las rocas por la caricia del agua en espuma.   Y dice el agua que desea elevarse y por fin se condensa y se hace nube.   Cae la arena blanca sobre las rocas-nubes espumosas que acaricia el agua.  (María de Líbar)

"Se me escapa la vida a manos llenas..."

  Se me escapa la vida a manos llenas. Los días van pasando uno a uno de puntillas ante mí. Y a veces se deslizan de repente por el sumidero del tiempo mientras voy dejando todo por hacer. Enredada en la rutina, entre sus garras, en el deber-compromiso.obligación, dejo sin hacer los sentimientos como si fuera inmortal, como si no fuera todo a destruirse en un segundo. La experiencia no sirve. La muerte se lleva siempre, en un día igual que otro, la pequeña alegría. Lo he vivido. Lo volveré a vivir. Y volverá a encontrarme prendida por el pelo a la rutina, pensando en naderías, jugando con el tiempo al escondite. Los deberes sin hacer. Vacías las manos. Las palabras no dichas, los abrazos tirados sin estrenar. La vida, que es sola una, y breve, desperdiciada, malgastada, pasará en un segundo por mis ojos mientras muero de arrepentimiento y las cuencas de los ojos se llenan de un líquido amargo que sabe a soledad. ...
  Aquí estoy perdiendo el tiempo mientras gentes como yo son arrastradas desde sus camas porque la oscuridad protege a los verdugos. La oscuridad como metáfora. La oscuridad en sentido literal. Quizá podría hacer algo, pero, ¿a quién le importa? Aquí la noche es suave, el monótono sonido de una fuente del todoauneuro niega la realidad. A lo lejos circulan los coches de las doce. En las casas berrean los televisores y el soniquete machacón de las videoconsolas. Cada mochuelo, en su olivo. Nadie piensa en los demás. Es posible que aquí cerca el peligro aceche a alguien. Tal vez tenga suerte: el testigo lo ayudará. Probablemente tendrá malas cartas y no sabrá jugarlas, el testigo elegirá grabarlo y mañana, desolados, veremos otra muerte. Los periodistas tendrán un mal día, los dueños de los medios, como siempre, ganarán. Los demás constataremos, una vez más, que el problema no es nuestro, que aquí la noche es suave en este agosto lento de ...

"Pueden porque creen que pueden"

 "Pueden porque creen que pueden" (Virgilio) Creo que es el principio fundamental de la educación. El poeta latino Virgilio sabía algo que durante muchos siglos ha sido ignorado por multitud de padres y docentes. Nadie conoce qué límites tiene una persona y hay numerosos ejemplos que lo demuestran. Por ejemplo, en España, la nadadora Teresa Perales, que ha obtenido el Premio Princesa de Asturias de 2021, nos enseña cada día que podemos superar los límites que los demás, en su cortedad de miras, nos imponen. Por ello, ojalá esos niños y jóvenes que empiezan sus clases de nuevo en septiembre dejen de oír eso de: "No vale para las Matemáticas", "tiene limitaciones", "le cuesta", "nunca se sacará el Bachillerato"... etiquetas limitadoras que cortan sus alas. Tampoco se trata de engañar a nadie sino de que n o seamos nosotros, los-otros, los que dibujemos los límites. Personalmente, pido perdón si alguna vez lo he hecho. Este cortometraje ej...

José Agustín Goytisolo en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes

 

Parece que Benedetti cada día es más actual

  "Oda a la pacificación"      No sé hasta dónde irán los pacificadores con su ruido metálico       de paz       pero hay ciertos corredores de seguros que ya colocan pólizas       contra la pacificación       y hay quienes reclaman la pena del garrote para los que no       quieren ser pacificados       cuando los pacificadores apuntan por supuesto tiran a pacificar  y a veces hasta pacifican dos pájaros de un tiro                       es claro que siempre hay algún necio que se niega a ser       pacificado por la espalda       o algún estúpido que se resiste a la pacificación a fuego lento        en realidad somos un país...

Mario Benedetti, "Ausencia de Dios"

  Digamos que te alejas definitivamente hacia el pozo de olvido que prefieres, pero la mejor parte de tu espacio, en realidad la única constante de tu espacio, quedará para siempre en mí, doliente, persuadida, frustrada, silenciosa, quedará en mí tu corazón inerte y sustancial, tu corazón de una promesa única en mí que estoy enteramente solo sobreviviéndote. Después de ese dolor redondo y eficaz, pacientemente agrio, de invencible ternura, ya no importa que use tu insoportable ausencia ni que me atreva a preguntar si cabes como siempre en una palabra. Lo cierto es que ahora ya no estás en mi noche desgarradoramente idéntica a las otras que repetí buscándote, rodeándote. Hay solamente un eco irremediable de mi voz como niño, esa que no sabía. Ahora que miedo inútil, qué vergüenza no tener oración para morder, no tener fe para clavar las uñas, no tener nada más que la noche, saber que Dios se muere, se resbala, que Dios retrocede con los brazos cerrados, con los labios cerrados, con ...

Dos poemas Benedetti recitados por él

 
     El 14 de septiembre de 1920 nació Mario Benedetti. Se cumplen, por tanto, cien años del nacimiento de un poeta al que siempre recordaremos porque, reflexionando sobre sí mismo, nos permite conocernos mejor.       Si no has leído su obra, te recomiendo su Inventario , que recoge su poesía íntegra, y dos de mis novelas preferidas, escritas con un lenguaje poético que solo un gran autor como él puede convertir en prosa:  La Tregua (la historia de amor más conmovedora que he leído)  y Primavera con una esquina rota (el exilio desde la esperanza). Laura Avellaneda y la pequeña Beatriz serán para siempre compañeras de tu viaje por la vida. Y, como muestra de su producción, este poema que resume perfectamente nuestra percepción de la vida. Cuando éramos niños los viejos tenían como treinta un charco era un océano la muerte lisa y llana no existía. luego cuando muchachos los viejos eran gente de cuarenta un estanque era un océano la muerte...

POEMAS PARA EL CONFINAMIENTO (3)

Lamento en Elca Estos momentos breves de la tarde, con un vuelo de pájaros rodando en el ciprés, o el súbito posarse en el laurel dichoso para ver, desde allí, su mundo cotidiano, en el que están los muros blancos de la casa, un grupo espeso de naranjos, el hombre extraño que ahora escribe. Hay un canto acordado de pájaros en esta hora que cae, clara y fría, sobre el tejado alzado de la casa. Yo reposo en la luz, la recojo en mis manos, la llevo a mis cabellos, porque es ella la vida, más suave que la muerte, es indecisa, y me roza en los ojos, como si acaso yo tuviera su existencia. El mar es un misterio recogido, lejos y azul, y diminuto y mudo, un bello compañero que te dio su alegría, y no te dice adiós, pues no ha de recordarte. Sólo los hombres aman, y aman siempre, aun con dificultad. ¿Dónde mirar, en esta breve tarde, y encontrar quien me mire y reconozca? Llega la noche a pasos, muy cansada, arrastrando las sombras desde el origen de la luz, y ...

POEMAS PARA EL CONFINAMIENTO 2

Al fin de la batalla, y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre y le dijo: «¡No mueras, te amo tanto!» Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo. Se le acercaron dos y repitiéronle: «¡No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!» Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo. Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil, clamando «¡Tanto amor y no poder nada contra la muerte!» Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo. Le rodearon millones de individuos, con un ruego común: «¡Quédate hermano!» Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo. Entonces todos los hombres de la tierra le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado; incorporose lentamente, abrazó al primer hombre; echose a andar... (César Vallejo)

POEMAS PARA EL CONFINAMIENTO 1

Para disipar la tristeza que nos viene a ráfagas... OCASO Era un suspiro lánguido y sonoro la voz del mar aquella tarde… El día, no queriendo morir, con garras de oro de los acantilados se prendía. Pero su seno el mar alzó potente, y el sol, al fin, como en soberbio lecho, hundió en las olas la dorada frente, en una brasa cárdena deshecho. Para mi pobre cuerpo dolorido, para mi triste alma lacerada, para mi yerto corazón herido, para mi amarga vida fatigada… ¡el mar amado, el mar apetecido, el mar, el mar, y no pensar en nada! (Manuel Machado, Ars moriendi )
¿QUIÉN HA ENTRADO EN EL PORTAL DE BELÉN? Gerardo Diego ¿Quién ha entrado en el portal, en el portal de Belén? ¿Quién ha entrado por la puerta? ¿quién ha entrado, quién? La noche, el frío, la escarcha y la espada de una estrella. Un varón -vara florida- y una doncella. ¿Quién ha entrado en el portal por el techo abierto y roto? ¿Quién ha entrado que así suena celeste alboroto? Una escala de oro y música, sostenidos y bemoles y ángeles con panderetas dorremifasoles. ¿Quién ha entrado en el portal, en el portal de Belén, no por la puerta y el techo ni el aire del aire, quién? Flor sobre impacto capullo, rocío sobre la flor. Nadie sabe cómo vino mi Niño, mi amor.

León Felipe para comenzar las vacaciones

Por la manchega llanura  se vuelve a ver la figura  de Don Quijote pasar,  Y ahora ociosa y abollada va en el rucio la armadura,  y va ocioso el caballero sin peto y sin espaldar,  va cargado de amargura,  que allá encontró sepultura su amoroso batallar.  Va cargado de amargura  que allá "quedó su ventura"  en la playa de Barcino, frente al mar.  Por la manchega llanura  se vuelve a ver la figura  de Don Quijote pasar,  Va cargado de amargura,  va, vencido, el caballero de retorno a su lugar.  ¡Cuántas veces, Don Quijote, por esa misma llanura  en horas de desaliento así te miro pasar!  ¡ Y cuántas veces te grito: Hazme un sitio en tu montura  y llévame a tu lugar;  hazme un sitio en tu montura,  caballero derrotado,  hazme un sitio en tu montura,  que yo también voy cargado  de amargura  y no puedo batallar!  P...

Confesiones desde el insomnio

Un dios trastornado, un dios loco, un demiurgo ciego que dispara a todos lados. Tiene todo el poder, pero lo utiliza mal, como un lanzador de saetas que no tuviera en cuenta la acción del viento antes de disparar. Así soy yo. Aunque no nací así.  ¿O sí?  Hace unos meses empecé a descubrirlo. Si lo hubiera contado a los amigos,  me habrían felicitado entre risas. ¡Menuda suerte! Ya me gustaría a mí fastidiar a los que no me gustan, a tanto gilipollas, enviar la desgracia a mis enemigos.  Seguramente,  todos lo hemos deseado alguna vez, desde niños: la venganza.  Yo no creo haber odiado a nadie. Es verdad que hay gente que me desagrada, que me cae mal, a quien no soporto. Siempre la hubo.   Hace un año, empecé  a analizar con la precisión de un relojero la relación con un compañero de trabajo  que me estaba afectando  de tal manera que no tenía ninguna gana de asistir a la oficina.  Sus  comentarios,  siempre desag...
Los seres humanos necesitaríamos dos vidas: una para aprender a vivir y otra para poner en práctica nuestro aprendizaje.  Esa es nuestra gran tragedia.